Sinopsis de Espartaco: el Esclavo Desafiante de la Poderosa Roma.

Enviado por
Donanfer
Publicado el 2011-03-25 22:05:48
Libro Espartaco: el Esclavo Desafiante de la Poderosa Roma.
La última gran asonada de esclavos tuvo lugar en Italia, ciento veinticinco años después de que Aníbal hubiera devastado aquella misma zona. La insurrección, capitaneada por Espartaco, un esclavo tracio con excelentes habilidades de liderazgo, fue aniquilada después de que Roma se la tomara en serio, ya que varios de sus ejércitos fueron sometidos por las tropas sediciosas de Espartaco. Muchas preguntas siguen aún sin respuestas sobre la revuelta de Espartaco, y los historiadores, a menudo, no coinciden en sus ideas . La revuelta se inició en Capua, cuando los esclavos Espartaco y Crixo el galo, se fugaron de la escuela de gladiadores acompañados por muchos esclavos màs. Espartaco había sido vendido como esclavo para lidiar como gladiador en la arena romana. Aunque no hay discusiones sobre su origen tracio, los historiadores discurren sobre cómo llegó a transmutarse en esclavo.Algunos especulan que Espartaco pudo ser apresado por los romanos durante sus cruzadas con los griegos, o también pudo haber actuado como un soldado romano fugitivo, ocupándose del bandolerismo. Esto justifica el hecho de que Espartaco supiera con justeza las tácticas y el armamento romano. Los esclavos prófugos escaparon con dirección hacia el Monte Vesubio, y levantaron un campamento en una de sus empinadas colinas. Otros esclavos y unos pocos hombres libres, cansados del yugo opresor de Roma, se sumaron a Espartaco, constituyendo un ejército de setenta mil hombres. El Senado, en primera instancia, comisionò sólo a tres mil hombres para demoler el campamento y acabar con la revuelta. Sin embargo, Espartaco se mofó de ellos, los asaltó por la retaguardia, y los derrotó. El plan que urdiò Espartaco y el propósito que persiguió era retornar a su hogar y empezar asì a convertirse en un hombre libre. La ruta que concibió era marchar hacia el norte, hasta los Alpes, para así poder regresar a su lugar de origen. Sin embargo, Crixo, persuadió a Espartaco de regresar al sur y desvalijar las grandes fincas romanas, los latifundios. En el 72 a.C, Roma, y no antes, consignó a tres ejércitos a luchar contra los esclavos rebeldes. Crixo, liderando uno de los grupos, fue derrotado, tomado prisionero y asesinado. Sin embargo, los otros dos ejércitos consulares fueron conquistados por Espartaco, quien se decidiò a dar muerte a todos los presos romanos. A las òrdenes de cien mil hombres, tomó la decisión no sin marcada valentìa de marchar una vez màs hacia el norte, enseñàndole los dientes a la misma Roma.Sin embargo, mas allà de haber logrado derrotar a dos veteranos ejércitos romanos, Espartaco tomó rumbo nuevamente hacia el sur, acampando en Reghium. Allí le entregòo una fortìsima suma de dinero a los piratas cilicios para poder llevar a cabo el transporte de su ejército, incluyendo a mujeres y niños, así como a su propia esposa. Sin embargo, los esclavos fueron delatados, y los piratas se fueron con el dinero, dejando a Espartaco, desairado; el cónsul romano Craso había pagado a los piratas para entregar a Espartaco. Marco Craso, protegido de Sulla y uno de los romanos más ricos, recibió el testigo para liderar el Senado, con la plena finalidad de destruir de una vez por todas el ejército de esclavos de Espartaco. Sus tropas progresaron hacia el sur, sitiando al rebelde, quien había erigido una serie de fortificaciones a la espera de la llegada de Roma.Aun cuando Espartaco se defendió de un modo encomiable terminò siendo derrotado por Craso. Según cuenta la leyenda que Espartaco perdió `la vida en la batalla, aunque su cuerpo nunca fue encontrado. Craso, embravecido por no poder hallar el cuerpo sin vida de Espartaco, dispuso crucificar a la totalidad de los seis mil prisioneros que quedaron tras la batalla, a lo largo de la Via Appia que une Capua con Roma. Otros cinco mil esclavos que habían logrado huir de Craso, marcharon con direcciòn hacia el norte, aunque no les sirviò de mucho; pronto fueron derrotados por Pompeyo, quien había regresado de España para colaborar en el proyecto de acabar con la revuelta de esclavos. Espartaco ni ninguno de sus jefes se habían establecido un propòsito definitivo, solo tenìan la intención de regresar a sus casas. Al crecer su ejército, y comenzar a escasear los recursos, la fuerza de Espartaco empezò a apagarse. De no haber sido así, la historia quizás hubiese variado su curso…Durante más de dos años el ejército de esclavos comandado por Espartaco puso en jaque la autoridad de la República, sometiendo uno tras otro a los cónsules y generales que le salieron al paso. Pese a la derrota final, la muerte épica que reflejaron las crónicas, la analogía que los propios historiadores quisieron observar con la figura de Aníbal, o su idoneidad para aglutinar una masa variopinta e híbrida de gladiadores y esclavos y convertirla en un autentico a la vez que efectivo ejército hicieron que este nombre lograse la condición de mito: Espartaco.Todo se inició la primavera del año 73 a.C. en una escuela de gladiadores emplazada en Capua, propiedad de un tal Léntulo Batiato. Los esclavos galos y tracios integraban el grueso de los gladiadores allí confinados, que se adiestraban a la fuerza ante el inaplazable comienzo de una “gira", que en el caso de casi todos los ejemplos significaba la muerte segura. Un buen número de gladiadores (se habla de doscientos…) pergeñaron una fuga, desenmascarada a último momento. A pesar de ello, menos de la mitad, solo setenta y ocho pudieron darse a la fuga y salvar sus vidas escapar. Entre ellos Espartaco, el capitán de la fuga junto con Crixo y Enomao. Parece ser que mientras se alejaban de Capua tropezaron en el camino con una tropel cargado con armas para la reyerta de gladiadores en otra ciudad; encontrarse por casualidad con la caravana repleta de armas, les permitió armarse. A los gladiadores se les sumaron también esclavos y posiblemente asalariados que se ocupaban de hallar trabajo en el campo en condiciones infrahumanas. El caso es que los fugitivos resolvieron acampar sdolo por un rato en el monte Vesubio. Roma embistió contra todo lo que todavía consideraba como una alteración local del orden público protagonizada por populacho consignando al pretor Clodio Glabro al frente de tres mil hombres. Las tropas romanas rodearon a los rebeldes en el Vesubio pero, súbitamente, gladiadores y esclavos pudieron romper el cerco y facilitaron la huida a sus sitiadores. Entonces fue cuando otros muchos desheredados terminaron uniéndose al grupo de Espartaco, que de ese modo pudo llegar a reunir casi setenta mil hombres. Roma decidió actuar con mayor decisión y los cónsules Lucio Gelio Publícola y Cneo Léntulo Clodiano hostigaron al grupo comandado por Crixo próximo al monte Gargano asesinando a veinte mil esclavos (entre ellos el propio Crixo).Espartaco era más resistente y resultó más duro de lo pensado. Remontó al norte por la costa adriática hasta llegar a Módena, donde dominó al procónsul de la Galia Cisalpina. En este punto, los historiadores difieren respecto de las intenciones de Espartaco. ¿Por qué, una vez que llegaron dos al norte de Italia, Espartaco no se atrevió a cruzar los Alpes? ¿Realmente él había tenido ese propósito? Algunos cronistas romanos de la época imaginan esa posibilidad cierta, observando en Espartaco al hombre libre que la (mala) fortuna había convertido en esclavo. Espartaco difícilmente pensaría como un esclavo en rebeldía; su deseo no era solo el deseo de vengarse cometiendo saqueos y convirtiéndose en un pillo más, sino sus anhelos y su forma de pensar eran de mucho mayor monta: cruzar los Alpes para que los esclavos galos y tracios retornasen a su patria. Sin embargo, al final Espartaco decidió volver al sur a finales del año 72 a.C. Por su parte, Roma estaba ya más que hastiada. Su primitiva reacción había sido tarda, mal concebida y desatendiendo la amenaza de la rebelión (al fin y al cabo, para la mentalidad romana los esclavos no eran mas que plebe incapaz de plantarse al ejército romano). Los dos generales más autorizados de la época eran seguramente Cneo Pompeyo y Marco Terencio Lúculo, pero el primero se hallaba luchando en Hispania y el segundo hacía otro tanto en oriente.Así que el Senado confirió a Licinio Craso, a la sazòn el hombre más rico de Italia, el mando exclusivo contra Espartaco. Sin embargo, el gran rebelde no obstante estaba a punto de alcanzar una victoria más, cuando derrotó al subalterno de Craso, Mumio, quien incumpliendo las órdenes de Craso no se limitó a alertar sobre los movimientos de los esclavos sino que se aventuró a atacarlos. Espartaco llegó a Regio, con el propósito de pasar a Sicilia y, de ahí, tal vez a África. Pero aun faltaba una traición: la que ejecutaron los piratas cilicios con los que se había pactado el alquiler de sus barcos, por así decir. Craso se valió de <<su>> momento. Dispuso levantar un foso de más de cincuenta kilómetros y rodeó a Espartaco en el sur. Aùn así, los rebeldes lograron quebrar el asedio. Sin embargo, Roma ya no estaba preparada a tolerar que aquello se prolongase más tiempo. Ahora sí congregó todas sus fuerzas, decidiendo con la fuerza de una òrden imperiosa que Pompeyo y Lúculo se sumasen a la guerra. En la batalla final, rememorada por Plutarco, el historiador griego presenta a Espartaco enmarcado en la figura con los perfiles de un héroe trágico, arremetiendo sin miedo contra el mismo Craso, avanzando a pesar de las heridas que le propinaban sus rivales y la huida atemorizada de sus propios compañeros. Al final, dice Plutarco, “se defendió hasta que murió con el cuerpo repleto de heridas
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