
Enviado por
Donanfer
Publicado el 2011-03-24 23:06:13
Libro El Misterioso Final de Saint Exupéry
La Primera Guerra Mundial fue un cimbronazo demasiado severo para la conciencia colectiva del ser humano. Nunca hasta aquel entonces un conflicto –y se habían desatado algunos sanguinarios- arrojò semejante nùmero de víctimas y tal grado de hecatombe material.Por ello, no es casual que la literatura que se desplegó a partir de entonces revelase un pesimismo y una angustia radicales o, en otros casos, una total falta de fe en la sociedad moderna –es singular el ejemplo de Aldous Huxley y su ‘mundo feliz’-.A pesar de ello, algunos escritores estàn preparados para rescatar, entre tanta miseria, la grandeza humana que se revela en la acción o la abnegación. Las obras del alemán Hermann Hesse o del francés Antoine de Saint Exupery son el mejor ejemplo de ello pese a no haber disfrutado de una vida sencillá, especialmente en el caso de éste último. A Saint Exupery (Lyon, 1900-1944) os vaivenes de la vida lo enfrentò con la orfandad de padre y madre con tan sólo dos años. Criado por sus abuelos, estos le ofrecieron la posibilidad de recibir una sobresaliente educación en Suiza. Desde siempre estuvo encandilado con la aviación, en la que cumplió su servicio militar; aunque obligado por su prometida, debiò abandonar momentáneamente su pasión para consagrarse al periodismo. Su brío apenas duró cinco años: en 1926, se convirtió en piloto comercial. Enrolado en su nueva profesión, se decidiò a abandonar a aquella novia y, cuando pidiò en matrimonio a la que luego sería su esposa,Consuelo Suncín, la obligo a abordar un avión y, en pleno vuelo, la amenazó con estrellarlo si no se casaba con él.Cuando estallò la Segunda Guerra Mundial, se incorporó a las Fuerzas Aéreas Francesas. Pero, al rendirse pronto su país, rapidamente quedò marginado del conflicto, debiéndose exilar en Nueva York. En ese periodo escribiò su obra más popular, El principito.Pero Saint Exupery no podía permanecer imperturbable y `fue asì como solicitò en varias ocasiones su ingreso en la aviación aliada. Otras tantas se le rechazò debido a su precario estado de salud, … salud debilitada por los numerosos accidentes aéreos sufridos. Finalmente se consintió su incorporación y de inmediato comenzò a realizar misiones. Sin embargo, su estado anímico no era el mejor y el treinta y uno de julio de 1944 desapareciò mientras llevaba adelante una misión de reconocimiento. Nunca más se supo de él. Se reflexiona con que pudo ser derribado por el enemigo, estrellarse a causa de un fallo mecánico o, incluso, con el suicidio, ya que dejó escrito: “Si me derriban no extrañaré nada. El hormiguero del futuro me asusta y odio su virtud robótica. Me despido. Antoine de Saint Exupery".Acaso el escritor que había “decidido curar la angustia de los hombres" no pudo sobrellevar la suya propia.El Mar Mediterráneo nunca consintió en devolver los restos Saint-Exupéry, como si quisiera cumplir el designio póstumo del escritor y salvaguardar el misterio que rodeò su muerte. Finalmente se ha descubierto la tumba marina de poeta aviador.Según J. Roux, especialista en búsquedas submarinas, el avión de Saint-Exupéry descansa en el fondo del golfo de Giens, al este de Toulon. Y sus huesos tal vez permanezcan aun en la cabina del aparato.. Es necesario recordar las palabras del mismo Saint-Exupéry, referidas al Principito, "tendrá aspecto de estar muerto, pero no será verdad".Múltiples hipótesis se han construido sobre el destino final de Saint-Exupéry: la de un accidente, una inmolación, una huida voluntaria, un derribo tras un combate aéreo. Frente a tantos enigmas, los intentos por resolver el misterio suenan a blasfemia.. Es sabido que el 31 de julio de 1944 el Lightning P38 tripulado por el escritor desapareció en la noche de los tiempos, y su piloto se inscribió en la inmortalidad. A las 8:45 de ese 31 de julio un Saint-Exupéry desanimado partía desde la isla de Córcega en una misión de reconocimiento fotográfico sobre territorio francés. Recièn repuesto de las pavorosas heridas de un accidente sufrido en febrero de 1938, cuando llevó adelante una misión civil en Guatemala, la capacidad física del escritor se encontraba considerablemente disminuida. Con más de cuarenta años de edad había vuelto a enrolarse en las filas de la Francia Libre de De Gaulle, quien no lo tenía bien conceptuado y solía hablar mal de él. A Saint-Exupéry le pesaba enormemente la idea que ya en esos tiempos no era màs que un caballero del pasado, algo asì como una especie de Lanzarote de los cielos.Luego de despegar, puso rumbo al centro de Francia, y luego desvió su curso. Deseaba volver a ver los paisajes de su infancia: la casa materna de Cabris, la iglesia de Agay, donde se casò con la que resultò ser su esposa Consuelo, etc. Jamás regreso a Borgo, su aeropuerto de partida; y su cadáver jamás fue encontrado. Allá por la década del setenta, una revista militar publicó el testimonio del piloto alemán Robert Heichele, quien se confería haber sido el promtor del derribo de Saint-Exupéry. Para quienes sostuvieron la hipótesis del suicidio, el testimonio, por supuesto, era falso.Otros testimonios reforzaron la hipótesis del derribo. Simone Boudet, esposa de un piloto, afirmó que "vivía en Carqueiranne y ese dia por la mañana había ido a la playa. Era el 31 de julio de 1944. Ella estaba segura de la fecha. Buscaba erizos de mar. De repente la mujer oyò el ruido de un avión. Bajò como en picada y unos instantes después se orientó hacia el mar. Era un bimotor, aunque no reconociò el tipo. El avión fue como tragado".El relato de Simone Boudet resultaba coincidente con otro testimonio, el del almirante Faugére. Según él, en 1966 se hallaba practicando pesca submarina cuando, en una inmersión, encontró una bolsa color caqui con lápices de colores y un mapa militar plastificado en el intereior de la bolsa, un pequeño ajedrez y una carta escrita con tinta, la que se "volatilizó" tan solo con sacarla de la bolsa; como queriendo mantener su secreto. Tal vez haya sido una última carta a Consuelo, asunque tal vez jamàs se sepa..En 1998 un pescador localizó, entre sus redes, una pulsera que perteneció al autor de El Principito; y seis años más tarde fueron hallados restos del avión frente a las costas de Marsella. No obstante, el caso siguió sin esclarecerse. Hoy, otro piloto alemán se considera autor de los disparos que derribaron a Saint-Exupéry.En efecto, según el testimonio brindado por el piloto germano Horst Rippert a dos periodistas franceses, "todo habrìa ocurrido en cercanìas de Toulon. Saint Exupèry volaba tres mil metros más alto que èl, que estaba efectuando una misión de reconocimiento. Rippert notò sus insignias tricolores y maniobrò para instalarse a su cola y derribarle".Continúa el veterano piloto alemán diciendo se dijo que si no se largaba iba a derribarle. Disparò y vio cómo le alcanzaba y caía, derecho al agua".El piloto alemán contaba entonces con veinte años y su avión era un Messerschmitt ME-109, un aparato más rápido y potente que el del francés.En su intento de explicar lo ocurrido Rippert dijo que habìa sido uno de sus veintiocho derribos. Nunca apunté contra personas, -dijo- y agregò más: de haber sabido que Saint-Exupéry iba en ese avión, no hubiera disparado. Ya entonces Rippert había leído todos sus libros, era un escritor célebre. Pero el no lo sabía… fue después cuando supo que era Saint-Exupéry. Rippert esperaba que no fuera él, porque en sujuventud como en la juventud de muchos otros, todos habían sido cautivados por sus libros y lo adorában. Saint-Exupéry escribió en cierta ocasión a Consuelo: "si me hieren, tendré quien me cure. Si me matan, tendré a quien esperar en la eternidad. Si vuelvo, sabré con quién habré de volver". Consuelo y Saint-Exupéry hubieron de reencontrarse en 1979, continuando seguramente en el cielo su escalofriante amor.
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