
Enviado por
Donanfer
Publicado el 2011-03-20 19:30:40
Libro Blancanieves
Blancanieves es una historia genial, perfecta sobre los mandatos de género y los términos del discurso acerca de lo que son y deben ser las mujeres. Las autoras eligen el cuento porque representa muy bien el universo simbólico al que se enfrentaron las escritoras. La historia original de los hermanos Grimm, descafeinada por Walt Disney, está cargada de símbolos: la manzana, el espejo, la aguja, el peine... El estudio se centra en el cuento original, que comienza así: "Había una vez, en pleno invierno, una reina que se dedicaba a la costura sentada cerca de una ventana con marco de ébano negro. Los copos de nieve caían del cielo como plumones. Mirando nevar se pinchó un dedo con su aguja y tres gotas de sangre cayeron en la nieve. Como el efecto que hacía el rojo sobre la blanca nieve era tan bello, la reina se dijo.-¡Ojalá tuviera una niña tan blanca como la nieve, tan roja como la sangre y tan negra como la madera de ébano! Poco después tuvo una niñita que era tan blanca como la nieve, tan encarnada como la sangre y cuyos cabellos eran tan negros como el ébano." La historia comienza pues con una mujer que cose enmarcada por una ventana; está nevando. Se pincha con la aguja (símbolo sexual) y ¡oh, milagro! tiene una niña blanca, roja y negra. La reina muere al nacer la niña, y entonces el rey toma otra esposa, la malvada madrastra. La tesis de Gilbert y Gubar es que las dos mujeres, madre y madrastra, son la misma: un delicado ángel que cose bajo la nieve y deviene en mujer carnal, y que inmediatamente después se convierte en una bruja perversa y enloquecida. Esta nueva reina ya no está enmarcada por una ventana que le permite mirar al exterior, sino que su atributo es el espejo mágico, un espejo que la aboca a una introspección narcisista. l rey no aparece en todo el relato, pero no hace falta, porque es sustituido por la voz del espejo: "Sin duda, suya es la voz del espejo, la voz patriarcal del juicio que rige la valoración propia de la reina y de toda mujer. Él es quien decide, primero, que su consorte es la más bella de todas, y luego, cuando se vuelve loca, rebelde, como una bruja, que ha de ser reemplazada por su hija angelical, inocente y obediente, una muchacha que, por lo tanto, es definida como más bella aún que la reina".La voz patriarcal del espejo, dicen las autoras, vuelve a las mujeres contra las mujeres, las enemista (divide y vencerás). Pero en este caso, además, la reina/madrastra ya odiaba a Blancanieves antes de que el espejo le hablara, porque a través del ritual introspectivo había llegado a odiar a Blancanieves tanto como a ella misma. De modo que Blancanieves y la reina son también una. Las dos representan los polos opuestos de lo que deben ser las mujeres en el sistema hetéro-patriarcal: una es dócil, inocente, sumisa, un ángel que carece de historia. La otra astuta, independiente, una bruja, una artista y una escritora, que inventa historias, tramas y pócimas para matar a Blancanieves. Sin embargo, el gran drama es que siendo Blancanieves también ella, la reina/madrastra busca consciente o inconscientemente su autodestrucción, un dilema parecido al que vivieron las escritoras anglosajonas del XIX. En una primera fase, la reina envía a un cazador a que dé muerte a Blancanieves. Pero cuando descubre que Blancanieves sigue viva, la reina se vuelve más loca todavía, y entonces inventa historias más sofisticadas, que tienen que ver con las "armas femeninas" y que casi pueden leerse en clave de parodia: se hace pasar por buhonera y trata de asfixiar a su enemiga apretándole el corsé al límite; la convence de que va mal peinada e intenta matarla con un peine envenenado, y por último la tienta con la manzana de Eva envenenada por ella misma. Blancanieves es un yo de la reina contra el que lucha: su yo dócil y sumiso. Pero Blancanieves también lucha contra su parte de reina, porque los ofrecimientos de ésta le interesan, le tientan. Sin embargo, convenientemente instruida en la obediencia y dedicación doméstica por parte de los siete enanitos, se mantiene fiel a su estatus de ángel sin historia. Las autoras sugieren que los enanitos podrían representar los diminutos poderes de Blancanieves, su "individualidad atrofiada". El príncipe se enamora de ella... En el cuento de los Grimm, la reina es invitada a la boda de Blancanieves y el príncipe, y allí le dan su merecido, clavándole unos zapatos de hierro incandescente y obligándola a bailar con ellos hasta la muerte. Pero esto aún no ha terminado:"¿Qué guarda el futuro para Blancanieves? Cuando su príncipe se convierta en rey y ella en reina, ¿cómo será su vida? Adiestrada en la vida doméstica por sus instructores enanos, ¿se sentará en la ventana, contemplando el bosque silvestre de su pasado, y suspirará, coserá y se pinchará el dedo y concebirá una niña blanca como la nieve, roja como la sangre, negra como el ébano?"Sin duda, si Blancanieves quiere escapar de este nuevo ataúd de cristal, se verá atrapada en el espejo y tendrá que recurrir a las artes, las ficciones las tramas y los relatos de su madre/madrastra. Y así, de esta manera, el cuento acaba y vuelve a empezar.
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